Impunity watch organises a forum on truth commissions in Latin America and international justice  

Impunity Watch organised a forum on “Truth Commissions in Latin America and International Justice” on 4 March 2019 at the Museum of the University of San Carlos de Guatemala (MUSAC) in Guatemala, to commemorate the 20th anniversary of the report “Guatemala: Memory of Silenced” released by the country’s Commission for Historic Clarification (CEH in Spanish). The forum brought together more than 250 participants including victims, and survivors of human rights violations from across the country, human rights activists, teachers, students and the interested public.

 

This year’s commemoration is significant as political and military powers, responsible for serious violations of human rights of the past, are gearing up to pass illegitimate legislative reforms (No. 5377) to the National Reconciliation Law. The proposed reforms would grant amnesty to perpetrators convicted of serious human rights violations committed during the internal armed conflict in Guatemala. 

In her opening speech, Nobel Peace Prize Winner Rigoberta Menchú called on the Guatemalan society not to forget the past. “Almost 40 years after the crimes committed during the internal armed conflict in Guatemala, there are people who want to erase, destroy and reject memory. We must all fight so that their grandchildren do not became victims or victimisers. We do not want revenge. We want justice,” she said.

Former CEH Commissioner Otilia Lux highlighted the main findings of the report with respect to massacres, arbitrary executions, enforced disappearances, torture, sexual violations, and the slavery of the Mayan women among other. She stressed on the importance of the inclusion of the voices of women, children, and indigenous peoples. Noting that State security forces were identified responsible for 93 per cent of the human rights violations as per the CEH report, Lux commended the sacrifice made by the victims and their families demanding justice for the committed atrocities.   

 

Former President of Peru’s Truth and Reconciliation Commission Salomón Lerner showcased the Peruvian Commission saying that it functioned as a substitute to the judiciary, since the latter’s work was hampered by the political situation and the amnesty law approved in 1995, during the mandate of Alberto Fujimori. Lerner added that in the famous case of Barrios Altos vs. Peru, the Inter-American Court of Human Rights declares the amnesty incompatible with the American Convention on Human Rights and instructed the commission to prioritise justice in its work. Lerner noted that truth commissions can turn the narrative of violence into a factual and meaningful one. Once this narrative acquires legitimacy, it becomes a memory that seeks to impact political decisions linked to the consolidation of a democratic society and how to achieve justice, Lerner said.

Commissioner of the Comlonbian Truth Commission Alejandro Valencia called for strengthening justice and reparations in Guatemala, 20 years after the CEH report.  He stressed that these rights should not, under any circumstances, be limited in exchange for the recognition of truth. The greater the offense in the past, the greater the right in the present, he said.  Valencia stressed that the recent Guatemala legislative initiatives to amend the National Reconciliation Law is neither legal nor legitimate. He explained that it is illegal because there is a national and international body that prohibits amnesties in cases of violations of human or humanitarian rights and it is illegitimate because the application of justice seeks to eliminate any margin of arbitrariness.

Director of the School of History of the University of San Carlos (USAC) concluded the panel discussion. He explained that the true history narrated in the truth commission reports in Guatemala and other Latin American countries is one of pain and blood. He added that this history, which entails the causes of the present and the processes of the future, is being intentionally attacked and distorted by those who want to silence it. It is therefore necessary to spread it across all levels of formal education he said, adding that remembering is an individual act, but memory is that of the people and thus belongs to everyone.

CEH was created in 1997 as a result of the Peace Accords and its mandate was to produce a report on the human rights violations and acts of violence committed during the internal armed conflict and to issue recommendations. The report became a valuable tool for victims and civil society organisations in their struggle to attain truth and justice. The report presented facts that revealed the severity of the political violence against the Guatemalan population, mostly the indigenous. The report demonstrated the means to overcome the causes behind the armed conflict

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Foro Internacional: Comisiones de la Verdad en América Latina y Justicia Internacional

 

Ciudad de Guatemala, 4 de marzo de 2019. El pasado 25 de febrero, se conmemoró el 20 aniversario de la presentación pública del Informe “Guatemala Memoria del Silencio”, por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) de Guatemala. Esta comisión fue creada en 1997 como resultado de los Acuerdos de Paz, con el mandato de elaborar un informe sobre las violaciones a los derechos humanos y los hechos de violencia ocurridos en el conflicto armado interno, y hacer recomendaciones.

El informe se ha convertido en una herramienta valiosa para las víctimas y la sociedad civil organizada en sus luchas por la verdad y la justicia, al proveer datos y describir hechos que revelan la magnitud y la crueldad de la violencia política en contra de la población guatemalteca, mayoritariamente indígena, y señalar el camino para superar las causas que provocaron el surgimiento del conflicto armado.

Este 20 aniversario ocurre en un contexto de rearticulación de los poderes políticos y militares con responsabilidad en las graves violaciones a los derechos humanos del pasado, cuya última acción arbitraria e ilegítima es la promoción de la iniciativa 5377 de reformas a la Ley de Reconciliación Nacional, que tiene por objeto conceder impunidad a través de una amnistía general a los militares condenados y procesados.

En ese marco, Impunity Watch organizó el foro “Comisiones de la Verdad en América Latina y Justicia Internacional”, para discutir la relevancia que han tenido los informes de la verdad en las luchas por la verdad y la justicia en América Latina, a través de las experiencias de Guatemala, Perú y Colombia. El foro contó con las palabras de apertura de Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992, quien hizo un llamado a la sociedad guatemalteca a no olvidar el pasado: “hay personas que después de casi 40 años de ocurridos los crímenes del conflicto armado interno en Guatemala, quieren borrar, destruir y no aceptar la memoria. Todos debemos luchar para que sus nietos no sean víctimas ni victimarios. Nosotros no queremos venganza sino queremos justicia.”

El panel de miembros de las Comisiones de la Verdad inició con las palabras de Otilia Lux, comisionada de la CEH, quien señaló los principales hallazgos recogidos en el informe en cuanto a masacres, ejecuciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas, violaciones sexuales, esclavitud de mujeres mayas, entre otros; la inclusión de las voces de las mujeres, la niñez y los pueblos indígenas; y el sacrificio realizado por las víctimas y sus familias al exigir justicia por las atrocidades cometidas por las fuerzas de seguridad del Estado, quienes son señaladas en el informe de la CEH como responsables del 93% de las violaciones a derechos humanos.

Salomón Lerner, ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación de Perú, señaló que en el caso peruano la comisión funcionó como un sustituto a la labor del poder judicial, ya que la labor de este quedó obstaculizada por la coyuntura política y una ley de amnistía aprobada en 1995 durante el gobierno de Alberto Fujimori. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el famoso caso Barrios Altos vs. Perú, declaró incompatible esta amnistía con la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y le indicó a la comisión que priorizara la justicia en su trabajo.

Otro aporte de las Comisiones de la Verdad es convertir la narración de la violencia en un relato de hechos con un sentido específico; una vez que esta narrativa adquiere legitimidad, se transforma en memoria que busca impactar en las decisiones políticas vinculadas a la consolidación de una sociedad democrática y la forma de hacer justicia.

Alejandro Valencia, comisionado de la Comisión de la Verdad de Colombia, señaló que a 20 años del informe de la CEH en Guatemala se debe fortalecer la justicia y la reparación, y en ninguna circunstancia se deben limitar estos derechos a cambio del reconocimiento de la verdad, ya que cuanto mayor haya sido la ofensa en el pasado mayor es el derecho en el presente.

Hizo énfasis en que la iniciativa que pretende modificar la Ley de Reconciliación Nacional para amnistiar crímenes internacionales no es legal ni legítima. No es legal porque existe un corpus nacional e internacional que prohíbe las amnistías en casos de violaciones a derechos humanos o a derechos humanitarios, tampoco es legítima porque la aplicación de justicia busca eliminar cualquier margen de arbitrariedad.

Las palabras de cierre estuvieron a cargo de Artemis Torres, directora de la Escuela de Historia de la USAC, explicó que en Guatemala y en otros países de América Latina la verdadera historia contenida en los informes de la verdad es una historia de dolor y sangre, que explica las causas del presente y los procesos del futuro, y que se ve atacada y distorsionada intencionalmente por quienes quieren callarla. Por eso es necesario difundirla en todos los niveles de la educación formal, porque el recuerdo es del individuo, pero la memoria es de los pueblos, y por consiguiente la memoria es de todos.

El foro se realizó en el Salón Mayor del Museo de la Universidad de San Carlos de Guatemala (MUSAC), y contó con la participación de alrededor de 250 personas entre víctimas y sobrevivientes de diferentes partes del país, activistas de derechos humanos, docentes, estudiantes, y público interesado.